Uff Estaba subiendo una de mis piezas del puzzle, pero no he sido capaz. Tengo cosas que decir, pero son complicadas y comprometedoras. No me extraña que vea el mundo bonito y luminoso todos los dias, teniendo en cuenta por lo que he decidido pasar.
En fin, esperemos a que tenga algo menos truculento en la punta de los dedos
5/12/2009
5/03/2009
Los cuentos de Nelly
Ultimamente sigo bastante falto de tiempo y me estoy volcando todo lo que puedo en mis dos grandes pasiones fuera del universo literario: pasar mas tiempo con la gente con la que me apetece estar y diseñar webs.
Muchas veces, el problema que nos encontramos los diseñadores web es que una empresa que necesita nuestros servicios no nos inspira nada en absoluto, y tendemos a darles un proyecto tecnicamente perfecto pero artisticamente muerto. Otras veces pasa que la cabeza bulle de ideas que no sabes en que aplicar o de donde sacar tiempo para ponerlas en practica.
Por fortuna, a veces te surgen oportunidades como la que os presento hoy. Alguien te pide que le heches una mano, a ti te apetece hacerlo, las cosas se empantanan y no sale la idea hasta que un dia, una frase despierta esos misteriosos mecanismos que rigen nuestro cerebro y se destapa la caja de las esencias.
Aqui teneis Los Cuentos de Nelly. Yo os he hablado un poco de mi experiencia diseñando este blog, pero lo importante es el contenido. Y creedme cuando os digo que merece la pena. Estamos seguramente ante una de las mejores escritoras de cuento noveles en nuestra lengua que hay ahora mismo en el panorama literario. No tardareis en oir hablar de ella.
Muchas veces, el problema que nos encontramos los diseñadores web es que una empresa que necesita nuestros servicios no nos inspira nada en absoluto, y tendemos a darles un proyecto tecnicamente perfecto pero artisticamente muerto. Otras veces pasa que la cabeza bulle de ideas que no sabes en que aplicar o de donde sacar tiempo para ponerlas en practica.
Por fortuna, a veces te surgen oportunidades como la que os presento hoy. Alguien te pide que le heches una mano, a ti te apetece hacerlo, las cosas se empantanan y no sale la idea hasta que un dia, una frase despierta esos misteriosos mecanismos que rigen nuestro cerebro y se destapa la caja de las esencias.
Aqui teneis Los Cuentos de Nelly. Yo os he hablado un poco de mi experiencia diseñando este blog, pero lo importante es el contenido. Y creedme cuando os digo que merece la pena. Estamos seguramente ante una de las mejores escritoras de cuento noveles en nuestra lengua que hay ahora mismo en el panorama literario. No tardareis en oir hablar de ella.
4/26/2009
Lecho vacio
Adormilado, extendió la mano palpando las sabanas aun calientes. La almohada olía a su perfume. Sin embargo, en vez de aquella mujer que tantas veces durante tantos años había deseado amar y en cuyos brazos al fin había dormido aquella noche, se topo con un pequeño libro de bolsillo. Un marcapáginas de aluminio le hizo un corte en la palma de la mano. Dio un respingo y se llevo la herida a la boca.
Se quedo un rato atónito, sentado en la cama con las piernas cruzadas, observando aquel último rastro de una elegante huida que llevaba por título “Recuerdos olvidados”
Al fin, se decidido a terminar con aquel trago amargo cuanto antes. Lo abrió por la página señalada y encontró, subrayada en color amarillo con su inconfundible estilo de estudiante aplicada, una frase al final del tercer párrafo:
“Nuestro sueño juntos no ha hecho más que empezar”
Con este relato estoy participando en el concurso de microrelatos de fnac.
Si os ha gustado tanto como para votar, auqi teneis el link: Lecho Vacio
Si os atreveis tambi podeis participar en el concurso.
Tengo una lista de 2 o 3 concursos mas, asi que vereis mas microrrelatos por este blog. Me voy a hacer el circuito entero XD
Se quedo un rato atónito, sentado en la cama con las piernas cruzadas, observando aquel último rastro de una elegante huida que llevaba por título “Recuerdos olvidados”
Al fin, se decidido a terminar con aquel trago amargo cuanto antes. Lo abrió por la página señalada y encontró, subrayada en color amarillo con su inconfundible estilo de estudiante aplicada, una frase al final del tercer párrafo:
“Nuestro sueño juntos no ha hecho más que empezar”
Con este relato estoy participando en el concurso de microrelatos de fnac.
Si os ha gustado tanto como para votar, auqi teneis el link: Lecho Vacio
Si os atreveis tambi podeis participar en el concurso.
Tengo una lista de 2 o 3 concursos mas, asi que vereis mas microrrelatos por este blog. Me voy a hacer el circuito entero XD
2/09/2009
Portada de Recopilatorio de Fantasia
No suelo poner por aqui cosas de mi vida mas alla de los relatos, pero hoy ha ocurrido algo que me hace especial ilusion.
Yo soy diseñador web, y en los ratos muertos me dedico al diseño grafico, mas bien como hobbie que como trabajo.
Hace un par de meses vi que habia un concurso para diseñar la portada de un libro recopilando los relatos que se habian presentado a un concurso en un foro en el que participo.
Vi que la ganadora del concurso era una buena amiga mia y me decidi a hacer un diseño a ver si, con un poco de suerte, me daban la portada a mi.
Este es el resultado:
Abretelibro: Recopilatorio de Fantasia 2009
Me hace especial ilusion porque es mi primer trabajo publicado en este formato y ademas pone cara a unos relatos estupendos. Y ya que no se escribir, como podeis comprobar en este blog, es mi unica forma de compartir un libro con esta amiga mia que es de las poquitas personas que ha leido algo escrito de mi puño y letra :P
Espero que os guste:
Yo soy diseñador web, y en los ratos muertos me dedico al diseño grafico, mas bien como hobbie que como trabajo.
Hace un par de meses vi que habia un concurso para diseñar la portada de un libro recopilando los relatos que se habian presentado a un concurso en un foro en el que participo.
Vi que la ganadora del concurso era una buena amiga mia y me decidi a hacer un diseño a ver si, con un poco de suerte, me daban la portada a mi.
Este es el resultado:
Abretelibro: Recopilatorio de Fantasia 2009
Me hace especial ilusion porque es mi primer trabajo publicado en este formato y ademas pone cara a unos relatos estupendos. Y ya que no se escribir, como podeis comprobar en este blog, es mi unica forma de compartir un libro con esta amiga mia que es de las poquitas personas que ha leido algo escrito de mi puño y letra :P
Espero que os guste:
Karma
Febrero de 1998
A las nueve de la noche ya era de noche en Madrid. Faltaba muy poco para que podaran los frondosos árboles de hojas verde esmeralda que crecían en los pequeños jardines comunales que había entre la ventana de su cuarto y el tejado de la iglesia de enfrente.
Entonces el baloncesto copaba gran cantidad del tiempo de aquel chaval, que por tener quince años el se consideraba prácticamente un adulto sin terminar de entender porque toso el mundo le veía como un niño. Tres horas de entrenamiento habían terminado con sus ultimas energías de aquel día, y para mas INRI había vuelto a casa corriendo. Siempre iba a todas partes corriendo. Subió trabajosamente cinco pisos vestido con una camiseta sin mangas y un pantalón corto sudado y abrió la puerta, deseando llegar al cuarto de baño cuanto antes, quitarse toda la ropa y darse una buena ducha.
Justo antes de llegar, lo abordo su madre y le dijo con tacto que tenía que “subir cajas”. Literalmente, tenia que acercarse al coche, cinco pisos y quinientos metros mas allá, levantar unos pesados fardos de unos 10 kilos y subirlos uno a uno a pulso hasta su hogar, dejarlos allí y repetir la operación. Sin embargo, lejos de enfadarse, sin mediar palabra, copio las llaves del coche y bajo corriendo las escaleras.
Empezaba a chispear y el silencio era casi absoluto. Era agradable. Se sintió a gusto y no pudo evitar pensar porque no se había quejado, porque no se quejaba nunca. Porque preparaba sorpresas a una chica del instituto que no le correspondía, porque pasaba las tardes ayudando a entrenar a un equipo de chavales pequeños en un colegio en el que las monjas le miraban como un intruso, porque se obligaba a quedarse en clase incluso cuando todos sus compañeros hacían pellas. Porque se comportaba como alguien tan bueno que rozaba la estupidez.
El mismo se dio la respuesta. Cerró los ojos y dijo en un susurro. “Algún día, todo esto me será devuelto”
Los años pasaron, y su actitud “responsable y caballerosa” como muchos la tildaban, empezó a pasarle factura. Llego a coger autentico asco a la palabra “caballero”. No fue capaz de capear con aquellos principios l inicio de la universidad. Pero cada vez que se enamoraba, su naturaleza era más fuerte que sus instintos de supervivencia. No podía evitar comportarse con justicia (o lo que el consideraba justicia), dar sin esperar nada a cambio y no guardar nada para si. Llego a la conclusión de que cada uno tiene su forma de ser, y es muy muy difícil lidiar con ella. Así que poco a poco, empezó a dejarla salir, con matices, con reservas, pero siempre con un fondo de “estúpido” desinterés.
Y muchas veces estas actitudes no fueron correspondidas. Empezaba a pensar que la gente cuanto más se le da más quiere, que los humanos somos depredadores insaciables que tomamos y tomamos hasta que no queda nada para dar y entonces partimos a campos mas fértiles. Que el rol de unos es dar y el de otros recibir.
Afortunadamente, el tiempo inexorablemente ponía las cosas en su lugar. Pasaban los años y comprobaba quien tenía facilidad para conservar las amistades, quien tenía fiestas de cumpleaños sorpresa, el abrazo de quien buscaban cuando las cosas salían mal… Poco a poco, fue capaz de sentirse satisfecho con su naturaleza y ser feliz haciendo lo que consideraba que debía hacer.
Y el karma, como es sabio, supo devolver lo bueno y lo malo que había dado al mundo. La balanza supo equilibrarse sola. Y ahora sus sueños están llenos de pecas y se siente orgulloso de ser como es.
Una pieza muy reciente, en la que no había atrevido a creer hasta el 2009 aunque siempre intuyó que estaba allí: a la larga, afortunadamente, todos tenemos lo que nos merecemos. Para bien o para mal.
A las nueve de la noche ya era de noche en Madrid. Faltaba muy poco para que podaran los frondosos árboles de hojas verde esmeralda que crecían en los pequeños jardines comunales que había entre la ventana de su cuarto y el tejado de la iglesia de enfrente.
Entonces el baloncesto copaba gran cantidad del tiempo de aquel chaval, que por tener quince años el se consideraba prácticamente un adulto sin terminar de entender porque toso el mundo le veía como un niño. Tres horas de entrenamiento habían terminado con sus ultimas energías de aquel día, y para mas INRI había vuelto a casa corriendo. Siempre iba a todas partes corriendo. Subió trabajosamente cinco pisos vestido con una camiseta sin mangas y un pantalón corto sudado y abrió la puerta, deseando llegar al cuarto de baño cuanto antes, quitarse toda la ropa y darse una buena ducha.
Justo antes de llegar, lo abordo su madre y le dijo con tacto que tenía que “subir cajas”. Literalmente, tenia que acercarse al coche, cinco pisos y quinientos metros mas allá, levantar unos pesados fardos de unos 10 kilos y subirlos uno a uno a pulso hasta su hogar, dejarlos allí y repetir la operación. Sin embargo, lejos de enfadarse, sin mediar palabra, copio las llaves del coche y bajo corriendo las escaleras.
Empezaba a chispear y el silencio era casi absoluto. Era agradable. Se sintió a gusto y no pudo evitar pensar porque no se había quejado, porque no se quejaba nunca. Porque preparaba sorpresas a una chica del instituto que no le correspondía, porque pasaba las tardes ayudando a entrenar a un equipo de chavales pequeños en un colegio en el que las monjas le miraban como un intruso, porque se obligaba a quedarse en clase incluso cuando todos sus compañeros hacían pellas. Porque se comportaba como alguien tan bueno que rozaba la estupidez.
El mismo se dio la respuesta. Cerró los ojos y dijo en un susurro. “Algún día, todo esto me será devuelto”
Los años pasaron, y su actitud “responsable y caballerosa” como muchos la tildaban, empezó a pasarle factura. Llego a coger autentico asco a la palabra “caballero”. No fue capaz de capear con aquellos principios l inicio de la universidad. Pero cada vez que se enamoraba, su naturaleza era más fuerte que sus instintos de supervivencia. No podía evitar comportarse con justicia (o lo que el consideraba justicia), dar sin esperar nada a cambio y no guardar nada para si. Llego a la conclusión de que cada uno tiene su forma de ser, y es muy muy difícil lidiar con ella. Así que poco a poco, empezó a dejarla salir, con matices, con reservas, pero siempre con un fondo de “estúpido” desinterés.
Y muchas veces estas actitudes no fueron correspondidas. Empezaba a pensar que la gente cuanto más se le da más quiere, que los humanos somos depredadores insaciables que tomamos y tomamos hasta que no queda nada para dar y entonces partimos a campos mas fértiles. Que el rol de unos es dar y el de otros recibir.
Afortunadamente, el tiempo inexorablemente ponía las cosas en su lugar. Pasaban los años y comprobaba quien tenía facilidad para conservar las amistades, quien tenía fiestas de cumpleaños sorpresa, el abrazo de quien buscaban cuando las cosas salían mal… Poco a poco, fue capaz de sentirse satisfecho con su naturaleza y ser feliz haciendo lo que consideraba que debía hacer.
Y el karma, como es sabio, supo devolver lo bueno y lo malo que había dado al mundo. La balanza supo equilibrarse sola. Y ahora sus sueños están llenos de pecas y se siente orgulloso de ser como es.
Una pieza muy reciente, en la que no había atrevido a creer hasta el 2009 aunque siempre intuyó que estaba allí: a la larga, afortunadamente, todos tenemos lo que nos merecemos. Para bien o para mal.
1/25/2009
La bruja
Verano de 2001
Aunque el cielo había estado nublado toda la mañana y había caído durante un buen rato una llovizna incomoda que no llegaba a ser lluvia pero que mojaba como si lo fuera, las nubes se abrían y dejaban paso a un potente sol de medio día.
Llevaba horas andado por aquellos montes que no acababa de saber muy bien si se encontraban en Galicia o en Asturias, deleitándose con la visión de los acantilados y de esa fusión de verde intenso, azul marino y gris cielo que tantas veces intento plasmar en fotografías o en dibujos y nunca lo consiguió.
La ultima canción de su disco de Rhapsody sonaba en sus oídos, señal inequívoca de que se acercaba la hora de comer. Busco una colina desde la que pudiera apreciar como morían la pradera en el mar y una piedra que ya estuviera seca. Ascendió unos metros y diviso las ruinas de una pequeña cabaña de vaqueros abandonada que había visto alguna vez al pasar. Le sorprendió mas encontrar sentada en una piedra a una mujer.
Se acerco y ella le saludo con una sonrisa. Era una mujer extraña. Aparentaba unos cincuentaymuchos, su pelo, suelto y descuidado, en algún momento había estado teñido de naranja, pero entonces tenía las raíces de color diferente y una notable cantidad de mechones blancos. Vestía unos pantalones bombachos de color morado y unas zapatillas rojas.
A él las arrugas de la cara de la mujer le dijeron que había reído (o llorado) mucho y su forma de vestir que no era una persona al uso y que, como el, no estaba allí para cuidar vacas, así que decidió compartir la comida con ella.
Fue una conversación interesante, de estas que tienes cuando notas que alguien te comprende bien pero sabes que no vais a encontraros de nuevo nunca jamás.
Yo le hable de mi búsqueda, de lo que estaba intendando encontar en Galicia, de mi caja abierta, de la trampa sentimental en la que me había metido por estar completamente perdido…
Ella me hablo de su exmarido y sus tres niños, de cómo nunca había vivido en un sitio fijo, de que se dedicaba a dar clases de magia celta…
La magia celta. Uno de los caminos que este chico intento recorrer era el de la magia. Perdida la fe en la fuerza y en los conocimientos, con la inteligencia emocional aplastada, había empezado a aprender algo sobre los celtas intentando encontrar un pequeño punto de referencia para las cosas que le ocurrían.
La conversación se alargo durante un buen rato, porque el sol ya no brillaba sobre ellos sino que empezaba a esconderse tímidamente tras un eucalipto situado a su izquierda.
Se levanto, se sacudió las briznas de hierba del trasero y le dio dos besos en la mejilla como despedida. Ella le miro a los ojos, una mirada verde que jamás pudo borrar de su memoria. Sonrío con dulzura y dijo.
- No te tortures. Es algo que te acompañara siempre. Nunca te amara la mujer a la que ames.
Entonces le pareció una frase fuera de lugar o que no había entendido muy bien. Pero es una frase que, sin querer, le marco durante muchos años.
Cada vez que se acercaba a una chica que le gustaba y ocurría algo en contra de que estuvieran juntos. Cada vez que una mujer dudara de si le correspondía o no. Cada vez que pensaba que pasos podía dar para hacer que alguien se enamorara de el, recordaba las palabras de aquella bruja. Realmente, una frase que le costo encajar.
Descubrió una pequeñísima pieza del rompecabezas pero que después le resultaría muy muy útil: cuando alguien es vulnerable, las palabras pueden destruirlo o levantarlo.
Afortunadamente los años pasaron, la seguridad fue volviendo y ocurrieron muchas cosas preciosas en la vida de aquel chaval.
Este chico me ha asegurado, que esa bruja se equivocaba de cabo a rabo. Aun recuerda la frase y esa mirada verde, pero piensa en la suerte que ha tenido, piensa en lo fácil que resultan las cosas cuando estas ilusionado. Piensa en los días llenos de magia y caricias y no puede evitar esbozar una sonrisa y desear que llegue el día siguiente.
Nunca os dejéis influenciar por las palabras de una persona despechada. Vuestra vida es solo vuestra y nadie sabe que os deparara el futuro. Que nadie os diga que esta por venir.
Aunque el cielo había estado nublado toda la mañana y había caído durante un buen rato una llovizna incomoda que no llegaba a ser lluvia pero que mojaba como si lo fuera, las nubes se abrían y dejaban paso a un potente sol de medio día.
Llevaba horas andado por aquellos montes que no acababa de saber muy bien si se encontraban en Galicia o en Asturias, deleitándose con la visión de los acantilados y de esa fusión de verde intenso, azul marino y gris cielo que tantas veces intento plasmar en fotografías o en dibujos y nunca lo consiguió.
La ultima canción de su disco de Rhapsody sonaba en sus oídos, señal inequívoca de que se acercaba la hora de comer. Busco una colina desde la que pudiera apreciar como morían la pradera en el mar y una piedra que ya estuviera seca. Ascendió unos metros y diviso las ruinas de una pequeña cabaña de vaqueros abandonada que había visto alguna vez al pasar. Le sorprendió mas encontrar sentada en una piedra a una mujer.
Se acerco y ella le saludo con una sonrisa. Era una mujer extraña. Aparentaba unos cincuentaymuchos, su pelo, suelto y descuidado, en algún momento había estado teñido de naranja, pero entonces tenía las raíces de color diferente y una notable cantidad de mechones blancos. Vestía unos pantalones bombachos de color morado y unas zapatillas rojas.
A él las arrugas de la cara de la mujer le dijeron que había reído (o llorado) mucho y su forma de vestir que no era una persona al uso y que, como el, no estaba allí para cuidar vacas, así que decidió compartir la comida con ella.
Fue una conversación interesante, de estas que tienes cuando notas que alguien te comprende bien pero sabes que no vais a encontraros de nuevo nunca jamás.
Yo le hable de mi búsqueda, de lo que estaba intendando encontar en Galicia, de mi caja abierta, de la trampa sentimental en la que me había metido por estar completamente perdido…
Ella me hablo de su exmarido y sus tres niños, de cómo nunca había vivido en un sitio fijo, de que se dedicaba a dar clases de magia celta…
La magia celta. Uno de los caminos que este chico intento recorrer era el de la magia. Perdida la fe en la fuerza y en los conocimientos, con la inteligencia emocional aplastada, había empezado a aprender algo sobre los celtas intentando encontrar un pequeño punto de referencia para las cosas que le ocurrían.
La conversación se alargo durante un buen rato, porque el sol ya no brillaba sobre ellos sino que empezaba a esconderse tímidamente tras un eucalipto situado a su izquierda.
Se levanto, se sacudió las briznas de hierba del trasero y le dio dos besos en la mejilla como despedida. Ella le miro a los ojos, una mirada verde que jamás pudo borrar de su memoria. Sonrío con dulzura y dijo.
- No te tortures. Es algo que te acompañara siempre. Nunca te amara la mujer a la que ames.
Entonces le pareció una frase fuera de lugar o que no había entendido muy bien. Pero es una frase que, sin querer, le marco durante muchos años.
Cada vez que se acercaba a una chica que le gustaba y ocurría algo en contra de que estuvieran juntos. Cada vez que una mujer dudara de si le correspondía o no. Cada vez que pensaba que pasos podía dar para hacer que alguien se enamorara de el, recordaba las palabras de aquella bruja. Realmente, una frase que le costo encajar.
Descubrió una pequeñísima pieza del rompecabezas pero que después le resultaría muy muy útil: cuando alguien es vulnerable, las palabras pueden destruirlo o levantarlo.
Afortunadamente los años pasaron, la seguridad fue volviendo y ocurrieron muchas cosas preciosas en la vida de aquel chaval.
Este chico me ha asegurado, que esa bruja se equivocaba de cabo a rabo. Aun recuerda la frase y esa mirada verde, pero piensa en la suerte que ha tenido, piensa en lo fácil que resultan las cosas cuando estas ilusionado. Piensa en los días llenos de magia y caricias y no puede evitar esbozar una sonrisa y desear que llegue el día siguiente.
Nunca os dejéis influenciar por las palabras de una persona despechada. Vuestra vida es solo vuestra y nadie sabe que os deparara el futuro. Que nadie os diga que esta por venir.
1/13/2009
Objetivo Orfalas
Enero de 2009
Se que lo habitual es que escriba un relato contando como fui consiguiendo las piezas del puzzle. Hasta lo tenia a escrito. Pero hoy he aprendido una importante lección, una que en esta etapa de mi vida debería estar presente constantemente en mi cerebro porque me va a librar de muchas complicaciones indeseadas.
Y efectivamente me he puesto a escribir un relato. Al releerlo, me he dado cuenta de que no existe forma de referirme a las personas que intervienen en esta pequeña historia sin herir sensibilidades, y ese no es mi estilo. Hay cosas que están muy recientes, otras que no se como van a terminar y seguramente alguna que se me escapa por completo, visto lo visto hoy. No quiero manchar a nadie con esto.
La cuestión es que la semana pasada me entere de algunas cosas difíciles de encajar. No suponen en absoluto cambio alguno en mi vida, pero no he podido evitar una pequeña mella en mi ánimo. Tuve un pequeño momento de duda este sábado de madrugada, cuando tuve un segundo para pararme y reflexionar. Debo decir que tengo mucha suerte. Recibí las palabras justas en el momento justo. Y no es la primera vez ni la ultima en las últimas semanas. Son auténticos regalos. Algo muy bueno tengo que haber hecho para que me ocurran cosas asi.
Aunque superado el momento de crisis, la falta de confianza es algo que tarda unos días en recuperarse completamente. No demasiada, afortunadamente. Me siento mejor que en mucho tiempo. Pero para eso están los buenos amigos, para compartirlo con ellos mientras dure.
Una tarde de domingo increíble me cargo las pilas a tope y el lunes todo se puso de cara. Pero aunque uno tenga mucha energía, la gente que te conoce bien ve tus pequeñas fisuras. Normalmente te lo comentan, las intentan reparar... Me conocen bien precisamente porque yo he elegido que estén cerca de mí.
Pero esta mañana he sufrido un ataque en toda regla. Hacia mucho tiempo que no recibía una agresión tan descarada con un objetivo tan claro. He sido tan tonto incluso de pensar por un segundo que podía tener razón. Me había visto la fisura y estaba atacándome por ahí. Sin piedad, con comentarios descarnados e hirientes. Pero ella misma ha caído en su trampa. No consiento que me manipulen. No consiento aprovechar los momentos de debilidad de un amigo. No consiento la deslealtad.
- Esta jugando contigo.
- No. Y si es un juego, pienso jugarlo hasta el final.
Seguramente son las últimas palabras que hablare con esta amiga en mucho tiempo. Sus intenciones nada constructivas están claras y meridianas. Pretendía meterme una idea sesgada y estúpida en la cabeza aprovechando un pequeño momento de baja autoestima con la intención de obtener algo de mí. Y a un amigo eso no se le hace. Podia haber intentado lo mismo de mil formas diferentes y ha optado por la peor; querer elegir por mi.
Después de tantos años con pareja y alejado de Madrid y de un entorno de gente de mi edad, hay cosas evidentes en las que me cuesta reparar a veces. Si alguien te aprecia de verdad, te apoyara y respetara tus sentimientos. El resto de la humanidad intentara conseguir lo que quieren a cualquier precio, aunque sea por encima de tí.
Esta pequeña pieza me será útil para los días que se avecinan: Mucho ojo con los que te quieren por quien eres y por lo que puedes darles y no por como eres.
Se que lo habitual es que escriba un relato contando como fui consiguiendo las piezas del puzzle. Hasta lo tenia a escrito. Pero hoy he aprendido una importante lección, una que en esta etapa de mi vida debería estar presente constantemente en mi cerebro porque me va a librar de muchas complicaciones indeseadas.
Y efectivamente me he puesto a escribir un relato. Al releerlo, me he dado cuenta de que no existe forma de referirme a las personas que intervienen en esta pequeña historia sin herir sensibilidades, y ese no es mi estilo. Hay cosas que están muy recientes, otras que no se como van a terminar y seguramente alguna que se me escapa por completo, visto lo visto hoy. No quiero manchar a nadie con esto.
La cuestión es que la semana pasada me entere de algunas cosas difíciles de encajar. No suponen en absoluto cambio alguno en mi vida, pero no he podido evitar una pequeña mella en mi ánimo. Tuve un pequeño momento de duda este sábado de madrugada, cuando tuve un segundo para pararme y reflexionar. Debo decir que tengo mucha suerte. Recibí las palabras justas en el momento justo. Y no es la primera vez ni la ultima en las últimas semanas. Son auténticos regalos. Algo muy bueno tengo que haber hecho para que me ocurran cosas asi.
Aunque superado el momento de crisis, la falta de confianza es algo que tarda unos días en recuperarse completamente. No demasiada, afortunadamente. Me siento mejor que en mucho tiempo. Pero para eso están los buenos amigos, para compartirlo con ellos mientras dure.
Una tarde de domingo increíble me cargo las pilas a tope y el lunes todo se puso de cara. Pero aunque uno tenga mucha energía, la gente que te conoce bien ve tus pequeñas fisuras. Normalmente te lo comentan, las intentan reparar... Me conocen bien precisamente porque yo he elegido que estén cerca de mí.
Pero esta mañana he sufrido un ataque en toda regla. Hacia mucho tiempo que no recibía una agresión tan descarada con un objetivo tan claro. He sido tan tonto incluso de pensar por un segundo que podía tener razón. Me había visto la fisura y estaba atacándome por ahí. Sin piedad, con comentarios descarnados e hirientes. Pero ella misma ha caído en su trampa. No consiento que me manipulen. No consiento aprovechar los momentos de debilidad de un amigo. No consiento la deslealtad.
- Esta jugando contigo.
- No. Y si es un juego, pienso jugarlo hasta el final.
Seguramente son las últimas palabras que hablare con esta amiga en mucho tiempo. Sus intenciones nada constructivas están claras y meridianas. Pretendía meterme una idea sesgada y estúpida en la cabeza aprovechando un pequeño momento de baja autoestima con la intención de obtener algo de mí. Y a un amigo eso no se le hace. Podia haber intentado lo mismo de mil formas diferentes y ha optado por la peor; querer elegir por mi.
Después de tantos años con pareja y alejado de Madrid y de un entorno de gente de mi edad, hay cosas evidentes en las que me cuesta reparar a veces. Si alguien te aprecia de verdad, te apoyara y respetara tus sentimientos. El resto de la humanidad intentara conseguir lo que quieren a cualquier precio, aunque sea por encima de tí.
Esta pequeña pieza me será útil para los días que se avecinan: Mucho ojo con los que te quieren por quien eres y por lo que puedes darles y no por como eres.
1/09/2009
Vuelta a casa
Octubre de 2008
Todas las pertenencias que había acumulado a lo largo de su vida estaban almacenadas en cajas en la parte trasera de su coche. Cambiaba confundido los abrigos que estaban extendidos sobre el cartón de un sitio a otro. Solo hacia unas horas que se había marchado de su casa, la casa de ambos, la que acababan de alquilar. La casa con vistas a la montaña. La casa donde todas las mañanas te despertaban los gallos, donde sus gatas jugaban en el pasillo y donde ya era amigo de la mitad de los vecinos. La casa en la que para llamar a su socio solo tenia que dar un golpe en el suelo. La casa en la que solo había dormido cuatro noches, a la que nunca termino de mudarse y donde nunca llego a hacer el amor por razones que mas tarde comprendería.
Le sorprendió ver que sus hermanas acudían a ayudarlo. Sintió un gran alivio al no sentirse solo. Las dio un abrazo y ellas no se atrevieron a decir nada. Dejaron el equipaje en su antigua habitación ahora convertida en despacho. Su madre le tanteo haciendo un par de preguntas que el evito con evasivas a media voz mientra contenía las lagrimas de frustración al ver el castillo que con tanto esfuerzo había construido derrumbado. Al día siguiente, aquella mujer sabia le daría uno de los mejores consejos que recibió nunca en su vida.
Cerró la puerta y comenzó la vorágine. Todo tenia que estar en su sitio. Lanzo las cosas que no estaban donde tenían que estar, coloco todos sus libros por riguroso orden de temas. Toda su ropa en cajones. Y por supuesto, todas las fotos que jalonaban su vieja habitación en la que aparecían los dos juntos en el último cajón del escritorio, debajo del resto de recuerdos de su pasado.
Todos se acostaron y el continuaba colocando cosas. La impresora, el ordenador... Si iba a vivir allí unos meses (solo unos meses, solo unos meses no paraba de repetirse) tenia que estar todo preparado ya. Su vida no se podía detener. Solo cerraba otra etapa más. Volver a Madrid era muchísimo mas fácil que haberse marchado.
Por fin todo estaba colocado en su sitio. Había pasado la noche anterior deambulando por las calles de Valencia, despidiéndose, la mañana dando una clase delante de veinte personas, había conducido 400 Km. y no se había concedido descanso para no desfallecer. Agotado, se tumbo en el sofá que ocupaba el lugar donde años atrás estaba su cama, se abrazo a una almohada y lloro hasta quedarse profundamente dormido.
Se levanto a la mañana siguiente. No sentía rabia ni odio hacia ella. No se sentía desorientado y confundido. Tenía la mente extrañamente en paz. Había hecho todo lo que podía hacer, el amor simplemente había muerto.
Los trapos sucios empezaron a salir las semanas siguientes. Las mentiras se descubrían, las fechas no encajaban y las suposiciones resultaban ser mas ciertas de lo esperado. Mazazo tras mazazo, semana tras semana, fueron derribando los últimos muros del castillo que quedaban en pie. La traición y la injusticia son armas implacables para el alma. Esas semanas fueron lo que de verdad pusieron a prueba el puzzle, que a estas alturas ya contaba con muchas piezas. Algunas se descolocaron, pero ninguna se perdió.
Esa pieza del puzzle fue una de las más dolorosas que nunca coloco, pero ya intuía que existía y no le costo demasiado encajarla: No existe tu otra mitad, un amor único y para siempre. Solo existen compañeros que deciden acompañarte un trecho del camino. Cuando su camino es diferente al tuyo, no puedes hacer nada para que permanezcan a tu lado.
Todas las pertenencias que había acumulado a lo largo de su vida estaban almacenadas en cajas en la parte trasera de su coche. Cambiaba confundido los abrigos que estaban extendidos sobre el cartón de un sitio a otro. Solo hacia unas horas que se había marchado de su casa, la casa de ambos, la que acababan de alquilar. La casa con vistas a la montaña. La casa donde todas las mañanas te despertaban los gallos, donde sus gatas jugaban en el pasillo y donde ya era amigo de la mitad de los vecinos. La casa en la que para llamar a su socio solo tenia que dar un golpe en el suelo. La casa en la que solo había dormido cuatro noches, a la que nunca termino de mudarse y donde nunca llego a hacer el amor por razones que mas tarde comprendería.
Le sorprendió ver que sus hermanas acudían a ayudarlo. Sintió un gran alivio al no sentirse solo. Las dio un abrazo y ellas no se atrevieron a decir nada. Dejaron el equipaje en su antigua habitación ahora convertida en despacho. Su madre le tanteo haciendo un par de preguntas que el evito con evasivas a media voz mientra contenía las lagrimas de frustración al ver el castillo que con tanto esfuerzo había construido derrumbado. Al día siguiente, aquella mujer sabia le daría uno de los mejores consejos que recibió nunca en su vida.
Cerró la puerta y comenzó la vorágine. Todo tenia que estar en su sitio. Lanzo las cosas que no estaban donde tenían que estar, coloco todos sus libros por riguroso orden de temas. Toda su ropa en cajones. Y por supuesto, todas las fotos que jalonaban su vieja habitación en la que aparecían los dos juntos en el último cajón del escritorio, debajo del resto de recuerdos de su pasado.
Todos se acostaron y el continuaba colocando cosas. La impresora, el ordenador... Si iba a vivir allí unos meses (solo unos meses, solo unos meses no paraba de repetirse) tenia que estar todo preparado ya. Su vida no se podía detener. Solo cerraba otra etapa más. Volver a Madrid era muchísimo mas fácil que haberse marchado.
Por fin todo estaba colocado en su sitio. Había pasado la noche anterior deambulando por las calles de Valencia, despidiéndose, la mañana dando una clase delante de veinte personas, había conducido 400 Km. y no se había concedido descanso para no desfallecer. Agotado, se tumbo en el sofá que ocupaba el lugar donde años atrás estaba su cama, se abrazo a una almohada y lloro hasta quedarse profundamente dormido.
Se levanto a la mañana siguiente. No sentía rabia ni odio hacia ella. No se sentía desorientado y confundido. Tenía la mente extrañamente en paz. Había hecho todo lo que podía hacer, el amor simplemente había muerto.
Los trapos sucios empezaron a salir las semanas siguientes. Las mentiras se descubrían, las fechas no encajaban y las suposiciones resultaban ser mas ciertas de lo esperado. Mazazo tras mazazo, semana tras semana, fueron derribando los últimos muros del castillo que quedaban en pie. La traición y la injusticia son armas implacables para el alma. Esas semanas fueron lo que de verdad pusieron a prueba el puzzle, que a estas alturas ya contaba con muchas piezas. Algunas se descolocaron, pero ninguna se perdió.
Esa pieza del puzzle fue una de las más dolorosas que nunca coloco, pero ya intuía que existía y no le costo demasiado encajarla: No existe tu otra mitad, un amor único y para siempre. Solo existen compañeros que deciden acompañarte un trecho del camino. Cuando su camino es diferente al tuyo, no puedes hacer nada para que permanezcan a tu lado.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
